
27 de mayo de 2009
5 de mayo de 2009
Homenaje a Idea Vilariño

Nació en Montevideo en 1920. Además de poeta, fue crítica literaria, traductora, compositora y educadora.En 1985, tras la dictadura, obtuvo la Cátedra de Literatura Uruguaya en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de la República.De sus traducciones sobresalen los trabajos realizados sobre Shakespeare, reconocidos ampliamente por la crítica. Su personalidad y sus convicciones la llevaron durante muchos años a rechazar cualquier tipo de promoción de su nombre y de su obra. A pesar de ello, obtuvo varios premios internacionales y ha sido traducida a otros idiomas. Sus poemas, dotados de gran musicalidad, se agruparon en títulos como «La suplicante», «Poemas de amor», «Nocturnos» y «Poesía Completa». El último libro publicado, imprescindible, "La vida escrita", editado por Cal y Canto. Falleció en Montevideo en abril de 2009. La caricatura es de Rodolfo Arotxarena (Arotxa), publicada en el suplemento Qué pasa, de El País.
Como en la playa virgen
dobla el viento
el leve junco verde
que dibuja
un delicado círculo en la arena
así en mí
tu recuerdo.
Homenaje a Salvador Puig

El poeta Salvador Puig (Montevideo, 1939-2009), fue locutor y periodista. Publicó La luz entre nosotros (1963), Apalabrar (1980), Lugar a dudas (1984), Si tuviera que apostar (1992), Por así decirlo (2000), En un lugar o en otro (2003) y Escritorio (2006). El dibujo es de Fermín Hontou (Ombú) publicado en El País Cultural.
Pensar
Con la sola razón no se penetra
en el terreno de la poesía.
Quiero estar en la tierra
por largo amor al mar.
Distinguir los objetos del recuerdo
de los de la memoria.
Lo que un cuarto de hora o de luna
menguante
tiene de habitación habitable
se esconde en la memoria.
Parado en una punta o rincón
del espejo
como quien sabe que no hay tiempo,
aparece la urgencia del recuerdo.
La cara descascarada contra la pared.
Si precisara ayuda volvería a nacer.
El origen del hombre. Todavía es muy /pronto
para evaluar las consecuencias.
en el terreno de la poesía.
Quiero estar en la tierra
por largo amor al mar.
Distinguir los objetos del recuerdo
de los de la memoria.
Lo que un cuarto de hora o de luna
menguante
tiene de habitación habitable
se esconde en la memoria.
Parado en una punta o rincón
del espejo
como quien sabe que no hay tiempo,
aparece la urgencia del recuerdo.
La cara descascarada contra la pared.
Si precisara ayuda volvería a nacer.
El origen del hombre. Todavía es muy /pronto
para evaluar las consecuencias.
10 de abril de 2009
11 de marzo de 2009
Hugo Nantes (1932-2009)

Lo que nunca muere
Por Jaime Clara
Es una pena escribir bajo los efectos de la noticia de la muerte de Hugo Nantes. Aunque confieso que aun estuviera vivo, no podría ser objetivo con él. La fuerza del cariño y la admiración nublarían la vista y no permitirían tener la ecuanimidad necesaria para escribir sobre él. O para entrevistarlo, como intenté varias veces, pero siempre Hugo siempre terminaba ganándome.
Siempre fue un hombre más cerca como amigo de mi padre que como artista. Primero estuvo cerca de mi familia y después, ya crecido, lo admiré como artista. Siempre, de chico, me impresionó la tertulia que armaba con sus amigos en su taller de la calle Ciganda. Debe ser de las pocas casas de San José que siempre estaba abierta. Y allí entraba cualquiera y era bien recibido. “El Loco Nantes” fue un tipo genial. Loco perdido. ¿O un personaje? Siempre pensé que se hacía más de lo que era.
Desde el punto artístico ubicó a San José en el panorama de la plástica uruguaya. Sus pinturas, sus dibujos, su estilo, el humor de muchos de sus cuadros permitieron que, además, Nantes distribuyera a lo largo y ancho del país y tantos destinos, otros temas más tradicionales como marinas, naturalezas muertas o paisajes. Pero el gran salto, sin red, del que fue protagonista fue cuando comenzó a crear ese mundo insólito de las esculturas en chatarra. Esas figuras únicas, casi totémicas muchas de ellas, personajes siniestros, otros más amables y entrañables como los jugadores de truco, fueron una fauna de la que Hugo Nantes es el hacedor único. La veta artística de Nantes tiene un antes y un después de las esculturas. La plástica uruguaya tiene un antes y un después de las esculturas de Nantes. No creo que sea justo esperar a que el tiempo pase para dimensionar el valor cultural que tuvo Hugo Nantes.
Otro maragato, Antonio Pippo, en un programa de radio, recordando a Nantes recitó una estrofa del poema que el poeta lunfardo Julián Centella escribió cuando murió su padre. Me parece el mejor homenaje para Hugo.
Por Jaime Clara
Es una pena escribir bajo los efectos de la noticia de la muerte de Hugo Nantes. Aunque confieso que aun estuviera vivo, no podría ser objetivo con él. La fuerza del cariño y la admiración nublarían la vista y no permitirían tener la ecuanimidad necesaria para escribir sobre él. O para entrevistarlo, como intenté varias veces, pero siempre Hugo siempre terminaba ganándome.
Siempre fue un hombre más cerca como amigo de mi padre que como artista. Primero estuvo cerca de mi familia y después, ya crecido, lo admiré como artista. Siempre, de chico, me impresionó la tertulia que armaba con sus amigos en su taller de la calle Ciganda. Debe ser de las pocas casas de San José que siempre estaba abierta. Y allí entraba cualquiera y era bien recibido. “El Loco Nantes” fue un tipo genial. Loco perdido. ¿O un personaje? Siempre pensé que se hacía más de lo que era.Desde el punto artístico ubicó a San José en el panorama de la plástica uruguaya. Sus pinturas, sus dibujos, su estilo, el humor de muchos de sus cuadros permitieron que, además, Nantes distribuyera a lo largo y ancho del país y tantos destinos, otros temas más tradicionales como marinas, naturalezas muertas o paisajes. Pero el gran salto, sin red, del que fue protagonista fue cuando comenzó a crear ese mundo insólito de las esculturas en chatarra. Esas figuras únicas, casi totémicas muchas de ellas, personajes siniestros, otros más amables y entrañables como los jugadores de truco, fueron una fauna de la que Hugo Nantes es el hacedor único. La veta artística de Nantes tiene un antes y un después de las esculturas. La plástica uruguaya tiene un antes y un después de las esculturas de Nantes. No creo que sea justo esperar a que el tiempo pase para dimensionar el valor cultural que tuvo Hugo Nantes.
Otro maragato, Antonio Pippo, en un programa de radio, recordando a Nantes recitó una estrofa del poema que el poeta lunfardo Julián Centella escribió cuando murió su padre. Me parece el mejor homenaje para Hugo. “Qué mundo habrá encontrado en su apoliyo
si es que hay un mundo pa´los que se piantan.
Sin duda el cuore suyo se hizo grillo,
Texto ublicado en "Primera hora" de San José. 11 de marzo de 2009
22 de diciembre de 2008
18 de diciembre de 2008
Clarel Neme
Pintar a pesar de todo
Un libro de Miguel Ángel Campodónico
Un libro de Miguel Ángel Campodónico
Charla en la presentación del libro
"Clarel Neme. Pintar a pesar de todo".
Museo de Artes Visuales. Montevideo, 17 de diciembre de 2008.
Museo de Artes Visuales. Montevideo, 17 de diciembre de 2008.
No hay caso. Si Ud. quiere leer una buen ensayo biográfico elija cualquiera de los que publicó Miguel Angel Campodónico. Este escritor montevideano que en los últimos tiempos se ha dedicado a publicar este tipo de trabajos sobre nombres famosos de la política, los medios de comunicación y ahora del arte, nos ha demostrado que puede recorrer con éxito este camino, al igual que en el que ya lo conocimos, con similar fama, como narrador.
Aunque seguramente la mayoría de los que estamos aquí reunidos ya conocemos su obra, déjenme recordar que Campodónico es narrador y periodista. Trabajó en el semanario “Aquí”, en otras publicaciones y actualmente en la revista Maldoror. Entre sus libros mencionemos “Blanco, inevitable rincón”, “Donde llegue el río pardo”, “Descubrimiento del cielo”, “Hombre sin palabras” (publicada en Francia), “La rebelión de los sordos” y “Palabra de Robles”, entre otros.En 1986 recibió el Premio Fraternidad de la B'Nai B'rith por su obra narrativa. En 1990 el Primer Premio Municipal de narrativa. También publicó “Uruguayos por su nombre: sepa quién es quién” y “Diccionario de la cultura uruguaya”.
Hoy celebramos a varias bandas la publicación de este libro. Por un lado que Miguel haya incursionado en el ensayo biográfico de una figura de las artes plásticas como fue Clarel Neme.
Celebramos también el justo recuerdo a un artista que no formó parte de ninguna camarilla artística, tan frecuentes en el panorama cultural uruguayo. Neme fue único. Durante el libro se lee sobre varias voces que lo definieron como “personal”, “auténtico”, “impar”, entre otras denominaciones.
Celebremos que muchos conocerán a Neme y a su obra, gracias a esta patriada que los editores encaran. Editores muy sui generis porque son amigos que quisieron recordarlo y han publicado esta maravilla de trabajo. Aliento a que este libro se difunda, se distribuya, esté a disposición de un público sediento de trabajos de esta calidad sobre arte uruguayo. Yo por lo pronto entrevistaré a Miguel este sábado en mi programa de radio, así que me gustaría saber desde cuándo el libro estará a la venta.
Esta noche es una noche de celebraciones. Como tantas de las que participó Clarel Neme en su vida. Porque, según da cuenta Campodónico en el libro, era un hombre que gustaba de disfrutar de las cosas buenas de la vida. Se perdía la carne, claro, por su empecinado vegetarianismo, pero igualmente disfrutaba de la amistad, del afecto, de las reuniones, de las comidas, de las clases, de las tertulias con amigos y discípulos, de sus amores y desamores, de sus mujeres, las permanentes y las ocasionales. Porque la biografía no ahorra detalles tampoco en detalles .... “poco plásticos”, aunque “muy artísticos”, porque sin duda que seducir, es todo un arte.
Hay dos niveles para disfrutar del libro que hoy presentamos. Un nivel visual, el que nos permite transitar los dibujos de Clarel Neme y el del relato, el de la vida de Neme, contada por Campodónico. Ambos igualmente disfrutables.
Mi primer contacto con la obra de Neme fue apenas llegué a Montevideo desde San José, en 1978. Vi su obra en algún programa de televisión o en algún diario. Recuerdo que siempre me llamó la atención su nombre (Clarel..... ¿hombre o mujer?) y luego la obra. Yo ya sentía mucha curiosidad por la caricatura. Pero hasta el momento había visto solamente caricaturas periodísticas. Recién a los catorce o quince años, al ver los cuadros de Neme, descubrí el mundo del humor en la pintura, de la sátira y por qué no de la caricatura, más allá del dibujo de prensa. Recuerdo hasta hoy el deslumbramiento que fue descubrir aquellas pinturas. Después, en aquella época, conocí el trabajo desenfadado de otro artista, igual que Neme, injustamente no reconocido, Hugo Longa. Ya que menciono a Longa, hay un hecho ocurrido en 1970 que tuvo como protagonista a Clarel Neme y a su esposa Alicia Karlen Gugelmeier, que lo visitaron en su taller. Luego de toda una tarde de charla y mirando la obra, Alicia compró la producción de todo un año de Longa: 12 cuadros, 28 telas, 30 acuarelas y 10 objetos. Al día siguiente, Longa renunció al banco en el que trabajaba en lo que fue el comienzo de una carrera artística única.Aquellas obras de Neme que descubrí hace tantos años, las que se pueden disfrutar en las formidables reproducciones de este libro, provocan la reflexión, la mueca y la sonrisa. Están cargadas de ironía, humor, sátira.
En un ensayo sobre lo cómico y la caricatura, Charles Baudelaire escribió que «la risa es satánica, luego es profundamente humana. En el hombre se encuentra el resultado de la idea de su propia superioridad; y, en efecto, así como la risa es esencialmente humana, es esencialmente contradictoria, es decir, a la vez es signo de una grandeza infinita y de una miseria infinita. Lo cómico, la potencia de la risa está en el que ríe y no en el objeto de la risa».
“Lo cómico, la potencia de la risa está en el que ríe y no en el objeto de la risa...” dijo Baudelaire... pensemos en cualquiera de los dibujos más risibles de Clarel Neme y nos daremos cuenta que esa reflexión adquiere una dimensión increíble.
“El arte siempre debe hacer reír un poco y atemorizar un tanto. Todo lo que sea, pero sin aburrir. El arte no tiene el derecho de aburrir” dijo el artista francés Jean Dubuffet.

Neme fue un cultor del humor negro a través de mucha de su obra. El humor negro es un humor rebelde y despiadado. Existe desde hace larga data y forma parte de la más pura tradición humana, pese a que disguste a muchos, sobre todo a las víctimas.
Tuve un maestro que disfrutaba mucho mientras dibujaba. Se divertía y muchos de sus dibujos también transitaban por el andarivel negro del humor. Si Uds. me permiten quiero tener un recuerdo especial para él porque forma parte de esa estirpe de artistas plásticos de los que quedan pocos, como Neme. Me estoy refiriendo al querido Guillermo Fernández, a cuya ausencia no me acostumbro. Y me consta, porque así me lo han dicho los alumnos, de Neme se puede decir lo mismo que de Guillermo, como escribió Rosario Peyrou, que “en su taller fue un maestro deslumbrante que ejercía una especie de fascinación en sus alumnos, por el modo con que ayudaba a adueñarse de los lenguajes visuales y a encontrar el propio camino. (...) En sus clases mostraba "en vivo" la diferencia entre una pintura de imitación y una pintura de síntesis visual, de invención genuina; creía en una "gramática" visual, independiente de los estilos, de la figuración o la abstracción.”
No tuve la suerte de conocer a Clarel Neme, pero seguramente él disfrutaba muchísimo de dibujar y de pintar las situaciones que creaba. Lo imagino dibujando parado, como cuenta Miguel, ideando situaciones como la de “Matando angelitos”, por ejemplo. Siguiendo con el razonamiento de la risa, cito a Nietzsche "La risa es un ser malicioso, pero de conciencia tranquila".La sátira y la caricatura son formas del humor. Son expresiones burlescas de un pensamiento lleno de gracia.
Hay tres discusiones que no me interesa mantener. Hay tres discusiones que ya fueron. No gasto ni un segundo en tenerlas: una es la nacionalidad de Gardel, otra es el decanato de Nacional y otra es sobre Neme, sus gordas y Botero. De todos modos, sobre este punto, el libro de Miguel Ángel es muy preciso en los juicios de los críticos y los artistas.
Solamente voy a elegir el de mi coterráneo Nelson Romero que fue terminante al definir la condición de “maestro” de Clarel por su calidad plástica, su manejo impresionante, su soltura extraordinaria. Romero se indignaba que Neme no sea reconocido como debía serlo. “Si lo comparo con lo que hace Botero, siento que Neme es infinitamente superior por le manejo plástico que desarrolla. Botero hacer agradable que puede ser lindo para colgar en la pared pero es evidente que tiene un marketing que lo ha inflado. Botero tiene receta, siempre pinta de la misma forma, mientras que Neme muestra un dominio absoluto del lenguaje plástico con una gran soltura y espontaneidad. El es un referente ineludible de l a plástica nacional, es más, integra el patrimonio universal de la pintura, por eso es hora de que tenga el reconocimiento que se merece.” Pero no insistiré con esto teniendo aquí a Alicia Haber.
Hay una reflexión que quisiera también destacar de las que se manejan en el texto de Campodónico. Es la de Ma. Luisa Torrens porque interpreta, a mi gusto, acertadamente esta temática en particular de la pintura de Neme. Escribió en “El País” que “las gordas de Clarel Neme develan un nuevo rostro del Uruguay, un rostro que había permanecido oculto u olvidado a los ojos de los plásticos, que formaba parte de esa anestesia general que aquietó al país por varias décadas. Un consenso general ha establecido que la sociedad uruguaya es una sociedad de obesos.”
Neme es una de las figuras más intensas de la plástica de su generación, que por decisión propia ocupó el lugar que ocupó, pero con un ambiente que se entretenía con fuegos de artificio o atendiendo ciertos círculos pseudo-artísticos. Su inventiva, su creatividad, su humor, sus obras, trasciende el tiempo. Su estilo es directo, claro, conciso e inteligente. Pintura del desenfado, atrevido, irreverente, anárquico e imprevisible. Descubre formas ocultas y despierta sonrisas y reflexiona aburridas convenciones de la imagen, que no admiten una lectura lineal. Neme está lleno de entrelíneas. Miremos el cura con una mosca en la nariz. La vida de Neme también está llena de entrelíneas que Miguel Ángel Campodónico procura desvelar. La pintura de Neme hace visible lo implícito. Hace explícito lo que está en un segundo plano. A veces sentimos que en algunas manifestaciones artísticas –la pintura particularmente- existe una desmedida pasión por lo real. Y el camino transitado por Clarel fue diferente.
Neme es uno de los artistas más originales que hubo en el país. No se parece a ninguno, no copió a nadie. Y por si fuera poco, hizo escuela. Hay artistas plásticos que no dudaron en llamar a los gordos para que se acercaran a sus obras. Solo menciono algunos: Pilar González, Alvaro Amengual, Daniel Pérez Acosta. Hoy esta reunión está de alguna manera presidida por la fastuosa presencia de Carlota Ferreira.

¿Clarel Neme tuvo/tiene el reconocimiento que se merece? No. Quizás en el mundo, la cotización de sus cuadros sea un indicador de cómo se observa su obra en el exterior, pero ¿qué pasa con el vínculo de Neme con el público uruguayo? Hay indiferencia. Ni siquiera hay ninguneo. Hay ignorancia. Hace algunos años, en ocasión de publicar una novela, Miguel Angel Campodónico dijo que lo que hacía en ese trabajo “era como pegar gritos de alerta.” Si bien lo dijo en términos generales, perfectamente puedo decir que Campodónico nos está diciendo a todos, no se olviden de este artista. Es más, lo dice explícitamente cuando indica que “los uruguayos nos hemos distinguido por nuestra capacidad de olvido, al tiempo que nos hemos ingeniado para dejar a un costado a quienes produjeron obras que por su valor continúan reclamando nuestra atención, es reconforta emprender trabajos de esta naturaleza en tanto se siente que pueden contribuir a que nuestra memoria se refresque. Sobre todo porque el interés que despertó la pintura de Clarel Neme en décadas pasadas terminó esfumándose con la rapidez de un fogonazo.”
Las pinturas de Clarel Neme no son un adorno y aquí este libro no nos deja mentir. Es la prueba de la vigencia de Neme a casi cinco años de su muerte.
Jaime Clara
La foto de Miguel A. Campodónico es del diario "La República", la de Clarel Neme del portal arteuy.com.uy, al igual que las reproducciones de las pinturas del artista. De la presentación participó el autor del libro y la crítica Alicia Haber.
26 de noviembre de 2008
Arotxa & Figueredo
90 por dos*
Jaime Clara
LA CARICATURA es un género periodístico más, como la crónica, los reportajes o los editoriales. Es un género de opinión que transita a través del humor, la sátira y la síntesis ante las situaciones que se manejan desde los artículos de prensa. Otras veces el caricaturista hace que su dibujo se sostenga solo, que sea una imagen gráfica, independiente de cualquier texto. Según Ramón Columba, destacado caricaturista argentino de mitad del siglo pasado, "la caricatura no se ajusta a reglas ni preceptos".
El diario El País eligió a la caricatura como una de las formas para celebrar sus noventa años. Y lo hizo a través de un libro que en su tapa dura solo incluye el número 90, donde el cero es la tierra colgando de un hilo, y dos firmas responsables que no son ajenas a los lectores del diario: Arotxa y Figueredo.
El diario El País eligió a la caricatura como una de las formas para celebrar sus noventa años. Y lo hizo a través de un libro que en su tapa dura solo incluye el número 90, donde el cero es la tierra colgando de un hilo, y dos firmas responsables que no son ajenas a los lectores del diario: Arotxa y Figueredo.
A CUATRO MANOS. Rodolfo Arotxarena (1958) trabaja como caricaturista en El País desde 1975 y Marcello Figueredo (1966), desde hace casi una década, es editor de la revista Paula y columnista del diario. Ambos se juntaron para crear un libro que integra lo que cada uno hace cotidianamente: dibujar y escribir. "Fue un proceso largo" explican los autores "a la vez que una discusión creativa muy interesante. Por momentos nos tentó la idea de hacer un libro sólo con personajes locales, pero terminamos convencidos de que era mejor repartir la dosis entre uruguayos y extranjeros. Aun así, elegir noventa no fue nada sencillo: parece un número alto, pero termina siendo un margen estrecho. De todas formas, seleccionar los personajes fue una tarea menos dificultosa que ordenarlos, porque una vez que empezamos a enfrentarlos unos con otros la secuencia cobraba un nuevo sentido cada vez que movíamos una pieza. Además, tratándose de un libro de clara impronta gráfica y visual, era muy importante que las caricaturas se llevaran bien una con otra desde el punto de vista artístico, técnico, estético y no sólo conceptual".
Arotxa dice que al utilizar un libro "el soporte es diferente cualitativamente, otro diseño y otros materiales. Una edición cuidada con excelente impresión donde la reproducción de la obra luce de otra manera si se la compara con la cotidiana del diario. La polución visual que muchas veces contienen los diarios, permite visualizar el trabajo de otra manera".
MAÑAS Y TIEMPOS. En las 180 páginas conviven las ilustraciones de Arotxa ya publicadas en su momento en El País, junto a brevísimos textos de Figueredo. Ambos se ocuparon de lo suyo "respetando las mañas y los tiempos de cada uno", confiesan.
En un libro como 90 se puede pensar que textos y dibujos compiten. Puede leerse como un libro de frases con caricaturas o mirarse como un libro de caricaturas con frases. Figueredo admitió: "me obsesionó la idea de no redundar ni excederme, porque al lado de las poderosas imágenes de Arotxa esos hubieran sido dos pecados imperdonables. Y definitivamente, en este libro no hay competencia entre palabras y dibujos, sino una amable y riquísima colaboración entre ambos. Creo que se llevan muy bien".
Las frases son inteligentes, ingeniosas, y contundentes. Alguna parece casi un poema de un solo verso. Por ejemplo, la caricatura de Pedro Figari está acompañada de esta frase: "Si la mano que lo pinta es capaz de pensar, el pasado de un país se vuelve poesía". Arotxa comenta que convocó a Figueredo "porque necesitaba el complemento ideal para que el lector se regodease al recorrer las imágenes". Opina que "los textos son de una sagacidad y un afinamiento nada comunes en un medio periodístico que conozco hace muchos años. Manejarse con absoluta libertad y no verse tentado por la mera descripción de lo obvio era lo que necesitaban los dibujos".
Marcello Figueredo responde sobre si los textos surgieron a partir de los personajes o de los dibujos. "Las dos cosas, pero cuando me apuraba a escribir pensando sólo en el personaje como tal, y luego me enfrentaba serenamente a los dibujos de Arotxa, me daba cuenta que a partir de ellos podía darle una vuelta de tuerca al texto. En el caso de las caricaturas que quedan enfrentadas, que son muchas a lo largo del libro, el matrimonio entre palabras e imágenes es aun más determinante. Y como cambiamos el orden de los personajes una y mil veces, escribí y reescribí otras tantas".
Porque la buena caricatura apela a elementos poco comunes. Según el ensayista mexicano Carlos Monsiváis, "un dibujo crítico no es humorístico en el sentido de la búsqueda profesional de la carcajada. Sí induce a la risa, a la sonrisa y a todas las otras decapitaciones de la falsa grandeza, pero no va tras el chiste sino tras la paradoja visual, algo muy distinto. Las caricaturas perseveran en el recuerdo porque, además de la finura estilística, siguen siendo dibujos fantásticos, encauzados por las anotaciones ácidas sobre el poder, que notifican del canje del Más Allá por el Más Acá".
En 90, cada dibujo tiene vida propia. Pero también tienen otra lectura gracias a los textos. Por ejemplo, en la caricatura de Wilson Ferreira Aldunate se dice "para dar en el blanco de la historia, hay que vivir y morir como un ganador. Aunque se haya perdido siempre". También juegan los espacios y el blanco del papel, como ocurre en el dibujo de Marcel Marceau, una formidable caricatura del mimo francés. A su derecha, en la otra página transita, como en un escenario, Luciano Pavarotti. A ambos, la frase que los une les da una nueva dimensión: "se puede cautivar a la misma platea a voz en cuello o sin una sola palabra".
Los personajes que aparecen en el libro desfilaron por El País, durante las últimas nueve décadas. La primera parte está integrada, entre otros, por personajes políticos (desde José Batlle y Ordóñez y Aparicio Saravia hasta los presidentes Julio Ma. Sanguinetti, Luis A. Lacalle, Jorge Batlle y Tabaré Vázquez), integrantes del espectáculo y la cultura (Julia Moller, China Zorrilla, Estela Medina o Eduardo Galeano) o deportistas (Dogomar Martínez, el "Mono" Gambetta, Obdulio Varela o Milton Wynants). En la segunda parte se integra el resto del mundo, entre los que se cuentan Fidel Castro, Osama Bin Laden, Marilyn Monroe, John Kennedy, Hitler, George W. Bush, Compay Segundo, Gabriel García Márquez, Federico García Lorca o Ernesto "Che" Guevara. El propio Arotxa reconoce que "son noventa personajes, donde las ausencias son mayores que las presencias, como es lógico. Nuestra decisión y responsabilidad fue evitar la recopilación caricaturas de situación que tuvieron impacto en el pasado y que hoy ya no lo tienen".
Además de las caricaturas, el libro reproduce varios dibujos de Arotxa que cuentan de la solitaria carpa del primer Consejo de Ministros de la administración Vázquez, realizado en la localidad de Zapicán o la interpretación gráfica de cuando se encontraron los primeros restos de detenidos desaparecidos, entre otros.
El humorista suizo Rodolphe Töpffer, considerado el padre de la historieta moderna, dijo que "hay dos maneras de escribir historias, una en capítulos, líneas, palabras, en lo que llamamos `literatura`, o como en una sucesión de ilustraciones, lo que llamamos la `historia pictórica`". A este grupo pertenece 90.
EL PAÍS. 90 AÑOS, de Rodolfo Arotxarena (Arotxa) y Marcello Figueredo. Prólogo de Guillermo Scheck. Edición El País, 2008. Montevideo, 180 págs.
*Artículo publicado en "El País Cultural" 14 de noviembre de 2008.
22 de octubre de 2008
David Levine // Muestra
Las mejores caricaturas de la política estadounidense
Una muestra en Nueva York recoge 50 dibujos satíricos de las figuras más importantes de las últimas décadas, desde Nixon hasta Obama y McCain,
realizadas por el prestigioso David Levine
(de EL PAIS DE MADRID)
El presidente George W. Bush, caracterizado como guerrero cargado con múltiples armas; el candidato McCain, sentado con una pierna a modo de pata de elefante, símbolo del Partido Republicano; el demócrata Obama, con la cara difuminada y una sonrisa de oreja a oreja, y la senadora Hillary Clinton como Sansón, demoliendo los pilares del sistema de salud estadounidense. Son algunas de las caricaturas que se exhiben desde este jueves en el Forum Gallery de Nueva York, todas ellas realizadas por el prestigioso dibujante satírico David Levine, considerado por muchos críticos como el más influyente de la última mitad del siglo XX. La muestra, que se puede visitar hasta el 8 de noviembre, se titula Presidentes americanos y cuadros escogidos: 1966-2008 y ofrece una selección de 50 dibujos de algunos de los políticos más importantes de Estados Unidos en las últimas décadas, escogidos entre los más de 2.000 que el caricaturista neoyorquino ha realizado durante cuatro décadas para la revista The New York Review of Books.
Entre ellos se incluye su ilustración más famosa y una de las más copiadas de la época, en la que el presidente Lyndon Johnson está enseñando una cicatriz con la forma geográfica de Vietnam. También aparecen Richard Nixon como Don Corleone, y la muy popular primera dama Eleanor Roosevelt, esposa del mandatario Franklin Roosevelt, con el aire de un cisne.
En todas estas obras se observa el estilo satírico característico de Levine, que agranda las cabezas y las narices de los protagonistas, haciendo sus cuerpos más pequeños de lo normal. La exposición recoge además pinturas que el autor realizó sobre diferentes paisajes de Nueva York, entre las que destacan unas acuarelas de la zona costera de Coney Island. David Levine es conocido internacionalmente por sus incisivas caricaturas de personajes importantes del mundo de la literatura, la política y el arte. Durante 45 años sus trabajos han sido reproducidos en publicaciones como Time, Newsweek, Esquire, Playboy, The New Yorker, New York Magazine o The Nation.

9 de octubre de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




