
Billy Wilder (1906-2002), director de cine. Entre sus películas se recuerdan dos comedias consideradas clásicos del cine: "La picazón del séptimo año" (1955) y "Con faldas y a lo loco" (1959), ambas con Marilyn Moroe.





James Ensor (1860-1949) fue un pintor belga que participó en los movimientos de vanguardia de comienzos del siglo XX. Influyó de manera importante en el expresionismo y el surrealismo. . Vivió en Ostende durante prácticamente toda su vida. Se destacó por la originalidad de su obra.
Tres de obras de Ensor






Francisco Graells, Pancho, nació en Caracas en 1944, de madre uruguaya y padre venezolano; se trasladó a Montevideo con su madre en 1951. En Uruguay publicó en Marcha, en Extra, De Frente, en la revista La Bocha, en La Balota, que se publicaba con Ahora y en el semanario Brecha entre otros medios. En la actualidad también es un frecuente colaborador del suplemento Cultural de El País de Montevideo. 
Harold Ross fue el fundador de The New Yorker y Rea Irvin, su director de arte. A finales de la década de 1920 plantearon un nuevo modelo de publicación en el que integraron, al artículo periodístico, el humor, a través del aporte sutil de la línea y el dibujo. La propuesta fue un éxito. Siempre resultó imposible calcular el número de lectores que miraban primero los dibujos, para luego ingresar a la lectura de las notas. La necesidad de la ilustración en revistas de gran tiraje, permitió que el trabajo gráfico, o el dibujo humorístico, pasaran a formar parte de la función periodística tradicional. Esto llevó a los dibujantes de periódicos a explorar terrenos insospechados de su imaginación. Uno de los nombres emblemáticos de la época es el de Saul Steinberg, nacido en Ramnicul-Sarat (Rumania), considerado el padre de la caricatura norteamericana moderna.
licadas en periódicos de la resistencia. En 1941 huyó de Italia hacia los Estados Unidos con un pasaporte que él mismo había falsificado. No le fue bien: fue deportado junto a otros refugiados rumanos que también huían de Europa, a República Dominicana. Desde allí envió sus primeros trabajos a The New Yorker. Fue en esos primeros dibujos, muy simples, casi infantiles, donde se le comenzó a señalar su habilidad para captar los rasgos más característicos de la cultura popular norteamericana. Siempre conservó sus raíces europeas, lo que con una prudente distancia, le facilitó una perspectiva crítica en su propuesta plástica. Con prestigio llegó definitivamente a Nueva York y en 1943 logró la ciudadanía estadounidense.
incluso intereses políticos y estéticos. Encaró la sátira gráfica como un arma contra la hipocresía, como una idea para describir la condición humana y un medio de diversión. En más de una ocasión apareció en fotografías con una bolsa de papel cubriendo su cabeza, sobre la que dibujaba la caricatura de un rostro sonriente que reflejaba, según él lo que hacían los estadounidenses “fabricar una máscara de felicidad para ellos mismos.”