14 de septiembre de 2026

Miguel Brascó




“No hay vinos, hay botellas. No hay botellas, hay copas. No hay copas, hay situaciones. No hay situaciones… hay compañías”. Miguel Brascó (1926-2014) Escritor, periodista, dibujante, humorista, editor, abogado y, sobre todo, un formidable curioso de la vida. Nació un día como hoy en la localidad de Sastre, en Santa Fe, hace cien años. Fue de esos argentinos que parecían haber nacido con una copa en una mano y un lápiz en la otra. Cultivó la literatura, el dibujo, el teatro, el jazz y la poesía antes de convertirse en uno de los grandes conocedores argentinos del vino y la buena mesa. Pero Brascó no hablaba de gastronomía como quien recita un menú: la convertía en conversación, relato y celebración. Fue amigo de Quino, Cortázar, Piazzolla y el Gato Dumas, entre tantos personajes ilustres de una Argentina que sabía reunirse alrededor de una mesa. Incluso tuvo una pequeña participación en la prehistoria de Mafalda, cuando publicó en su suplemento Gregorio algunas de las primeras tiras de aquella niña que todavía no se llamaba oficialmente Mafalda. Dirigió revistas, inventó publicaciones, escribió libros y dibujó con una soltura que parecía propia de quien nunca se tomó demasiado en serio a sí mismo. Vivió en distintos países, viajó, comió, bebió, observó y volvió siempre con alguna historia para contar. En sus textos había cultura, pero también picardía; conocimiento, pero jamás solemnidad. Brascó entendía que saber mucho sirve de poco si uno no sabe compartirlo con gracia

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